El
otro día, mientras caminaba por el pueblo, me crucé con un grupo de niños de
entre 10 y 12 años que charlaban sentados ante la puerta de una de las papelerías-copisterías
que tan comunes parecen en Bormujos. La cosa es que, sin quererlo en realidad,
escuché como una niña de las que se encontraban allí reunidas le decía a otra: “es
que tu antes eras una chivata, por eso no me juntaba contigo”, a lo que la otra
respondió muy indignada y ofendida: “oye que hace mucho ya que no soy una
chivata, ¿eh?”, lo que me hizo pensar en la gravedad que tiene en nuestro
idioma, o al menos, en nuestro dialecto, la palabra chivato.
¿Qué
surge primero, el contexto que refuerza el sentido peyorativo de la palabra, o
es quizás la palabra y su fuerza la que genera una situación en la que el
chivato está tan mal visto? Desde luego, hoy en día, la palabra va primero.
Cuando eres pequeño y estas en el cole, como le debió de ocurrir a esta niña,
la chivatilla, ves a uno de tus compañeros copiar en un examen o quitándole los
deberes a otro y te acercas a la profesora: “Seño, que Juan está copiando”, muy
orgulloso de tu fiel respeto a las reglas y la autoridad. Pero entonces llega
tu condena, porque después de que la seño le eche la bronca a Juan, Juan se
acerca a sus amigos, que son los tuyos también porque estás en el cole y que le
vamos a hacer, y les dice que si eres un chivato, que si no se qué, y que no se
junten contigo por eso. Y cuando llega la hora del patio te dicen chivato y te
dejan solo. ¿Por qué? Porque has colocado a la autoridad por encima de tus
iguales, el sistema de reglas y valores impuestos antes que la fidelidad a tus
semejantes, dicen los niños de 6 años.
¿Surge
de aquí la gravedad del insulto? ¿De una especie de traición a la confianza?
Venimos de una dictadura al fin y al cabo, donde los iguales son muchos y la
autoridad es poderosa. Aun recuerdo a mis padres diciéndome de chico que no
fuese chivato, que está bien que cuando vea algo malo quiera evitarlo, pero que
no recurra a la seño sino que hable con el niño. ¿Ocurre esto en el resto de
culturas? ¿Si yo le digo snitch a un
guiri se me cabrea o le importa poco? Habrá que probar, debatir e investigar. Desde
luego la importancia y la urgencia de esta meditación superan con creces
cualquiera de los discursos filosóficos vigentes en la actualidad.
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